Por: Guillermo Guzmán.
Los discursos de Donald Trump sobre los aranceles, y la guerra comercial contra China a la que obedecen, han generado incertidumbre entre ciertos sectores.
Sin embargo, el gremio del comercio y la logística no debe dejarse llevar por el pánico de analistas y medios de información. En el día a día de las empresas los aranceles no son tan apocalípticos como se comunica a nivel masivo.
Recuerda que:
1. Los aranceles han existido desde que el hombre intercambia bienes y servicios, los tributos surgen a la par de las transacciones.
2. La reducción arancelaria fue una tendencia derivada de la consolidación del capitalismo, el liberalismo y el sistema financiero internacional, principalmente orientada a facilitar el flujo de materias primas de las economías no desarrolladas a las economías industrializadas.
3. Las cadenas de suministro dependen, en gran medida, de la demanda, (por algo los puestos de #planeación, #forecasting y #controlling son bien pagados) y en los mercados la demanda tiene comportamientos que no siempre dependen de la política pública, es decir, aunque el gobierno dicte formas de operar, las decisiones y elementos de costo dependen de fuerzas externas como los proveedores.
4. La reducción de aranceles se pensó, a través del GATT y del GATS, como una forma de liberalizar y facilitar el comercio, que en teoría debería generar ventaja competitiva sólo para las economías desarrolladas y sus proveedores occidentales, pero que con el boom tecnológico cambió el panorama para las economías orientales.
5. La desterritorialización de la producción de las potencias occidentales permitió que las economías orientales adquirieran, adoptaran, aprendieran y adaptaran conocimiento, tecnología y activos intangibles.
Entonces, la imposición de aranceles en las economías busca proteger a las industrias nacionales y generar ingresos para el gobierno, pudiendo impactar a través del aumento de los costos de producción. Uno de los efectos inmediatos asociados es un aumento en los precios de los productos finales, lo que puede afectar la demanda y la competencia en el mercado.
Ahora bien, ¿por qué esto, a pesar de leerse catastrófico, no debe causar pánico?
Porque las empresas conocen a la perfección (eso espero) la #demanda a la que están sujetas; monitorean y analizan si la demanda es elástica, #inelástica o unitaria.
Reminder: La demanda elástica se refiere a la sensibilidad de la cantidad demandada ante cambios en el precio. La demanda inelástica se caracteriza por una menor sensibilidad ante cambios en el precio. La demanda unitaria es un caso especial en el que la cantidad demandada cambia en la misma proporción que el cambio en el precio.
Y porque, gracias a este análisis (que las empresas hacen a través de sus analistas o de su ERP), se puede administrar el #riesgo y el #impacto que causan los aranceles. Algunas de las formas más comunes, son:
1. Absorber los aranceles: Las empresas pueden decidir absorber los aranceles y no aumentar los precios de sus productos. Esto puede afectar sus márgenes de ganancia. (Sí, en este medio también hay mártires.)
2. Aumentar los precios: Las empresas pueden aumentar los precios de sus productos para compensar los aranceles. Esto puede afectar la demanda y la competencia en el mercado. (La vieja confiable; la del mal de todos, consuelo de tontos.)
3. Buscar proveedores alternativos: Las empresas pueden buscar proveedores alternativos que no estén sujetos a aranceles o que ofrezcan precios más competitivos, así como China y sus economías aliadas, que, a pesar de los aranceles en el mundo, siguen siendo líderes en costos. (Esta es la principal que sustenta al sobrevalorado #Nearshoring.)
4. Optimizar la cadena de suministro: Las empresas pueden optimizar su cadena de suministro para reducir los costos y minimizar el impacto de los aranceles. (Esta a nadie nos agrada, suelen empezar con recortes de personal, reorganizaciones y otros movimientos fiscales turbios.)
5. Invertir en tecnología y eficiencia: Las empresas pueden invertir en tecnología y eficiencia para reducir los costos y mejorar la productividad. (Sublime e ideal, pero en el contexto actual de nuestro país, tiene mucho de irreal.)
6. Negociar con los proveedores: Las empresas pueden negociar con los proveedores para obtener precios más competitivos o para compartir los costos de los aranceles. (De las más adecuadas, inmediatas y controladas, pero que nos regresan con los proveedores de siempre.)
7. Diversificar la producción: Las empresas pueden diversificar su producción para reducir la dependencia de importaciones y minimizar el impacto de los aranceles. (Esta estrategia es la que predican muchos políticos -de los bien asesorados- y líderes empresariales, pero que representa un reto fuerte, prolongado y costoso por la ventaja tecnológica de las economías asiáticas.)
En resumen, si en la empresa en la que laboras ya se habla de estás estrategias, no debes entrar en pánico. Si aún están esperando a que #Sheinbaum y #Trump se pongan de acuerdo, convoca inmediatamente a tu comité de Análisis de #riesgos y revisen detalladamente los planes de #contingencia.
Si no se ha hecho nada de lo anterior... ¡Mucha suerte colega!

Comentarios
Publicar un comentario