Por: Guillermo Guzmán.
Hay mucha incertidumbre en torno a T-MEC.
La soberanía que protege Trump ha generado un retroceso en (los pocos, pero firmes) avances en la supranacionalidad de la región.
El hermetismo y falta de claridad en la política pública mexicana de Sheinbaum y Ebrard (no olviden que también estuvo durante el error de diciembre del 94) no apunta precisamente a alguna especie de estrategia de negociación.
Hoy me parece muy factible el Mexit (salida de México del TLC), que evidentemente suena descabellado; tal como sonó, en los noventa, un acuerdo con las dos potencias del norte.
La única realidad es que nuestro país seguirá siendo muy atractivo para China, el gigante del Pacífico. Durante décadas se ha etiquetado a México como el punto de entrada a los EEUU, pero se ha olvidado la importancia de nuestro país hacia el hemisferio sur.
Esperemos que, si llega el fatídico momento, nuevas inversiones y nuevas estrategias mantengan a nuestra economía a flote, integrada e internacionalizada.
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