Por: Guillermo Guzmán Cano
Algo que, evidentemente, no es del interés del comprador de marcas de vehículos chinos es el aseguramiento de la calidad (Sistema de Gestión de la Calidad) detrás de cada automóvil ensamblado. Quizá prioricen aspectos como estética, disponibilidad y financiamiento; sería bueno ver algún estudio actualizado de la cámara y organismos empresariales del sector.
Algo que a los importadores -aparentemente- les interesa en demasía es incrementar sus utilidades por compartir mercado (o como seguramente dicta en su acta constitutiva: importar, comercializar y distribuir...) sin importar los daños que se puedan causar a la industria nacional, a las fuentes de empleo, a la especialización y a la competitividad. Al fin que, como muchos de ellos dicen: "inversiones siempre habrá y hay mercado para todos".
Y seguramente, algo que de manera minúscula le importó a los productores de ciertas marcas de vehículos chinos es la complejidad que lograron los grandes fabricantes de automóviles en términos de aseguramiento de la calidad, del control de materiales y de la planeación. Es cierto, estos productores han sabido ganar mercado, han sabido ganarse la predilección de los canales de distribución y han sido un frente destacado de la guerra comercial entre EEUU y China.
Han logrado que el consumidor olvide que no sólo está pagando por la marca Toyota o por la marca Ford, sino que está pagando por todas aquellas innovaciones y mejoras que tomaron años desarrollar en cada planta y que han tenido impacto en otras áreas, no sólo de la industria automotriz, también en otras industrias y en aspectos cotidianos de los individuos. Y no es comercial, estas marcas no me pagan por destacar sus aciertos originarios (ya sé, muy mal para esta red), es simplemente que gran parte de las metodologías que enseño, en las que instruyo y he implantado siempre remiten a alguno de estas dos marcas.
Y cuidado, no estoy plasmando que marcas como BYD, Chirey, GAC Motor, Geely, Great Wall Motors (GWM), JAC Motors, MG (Morris Garages), OMODA y demás sean malas o los villanos de esta historia, sólo señalo que hay formas de atender nichos de mercado que no siempre se dictan en el mundo occidental, pero que, definitivamente, conquistan al consumidor de este hemisferio.

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