Por: Guillermo Guzmán.
De acuerdo, el futuro pinta horrible.
El escenario económico poco grato que enfrentamos no es exclusivo de México, las consecuencias de las crisis mundiales del 2001 (seguridad, EEUU), 2008-2009 (burbujas financieras, EEUU) y 2019 (pandemia, China) siguen causando daños en todas las áreas de la economía, la sociedad y la cultura; en efecto, es parte de la globalización, es muy tarde para buscar "culpables"
Para muchos adultos jóvenes, principalmente quienes se encuentran en la transición de estudiante a profesionista, el último lustro ha sido particularmente desalentador y apocalíptico. El común denominador: el desempleo. El mercado laboral se encuentra saturado y la mayoría de las vacantes no representan remuneraciones suficientes, esto sin mencionar los temores y riesgos que representan las tecnologías (la Inteligencia Artificial destacando). Nuevamente, no busquemos culpables, recuerda que la economía es cíclica y suele estancarse.
El mercado de la logística del transporte también tuvo afectaciones serias que agravan la ya delicada situación; haz memoria, las tarifas, rutas y compañías que conociste mientras estudiabas han cambiado, han sufrido los efectos de la inflación y muchas han desaparecido al día de hoy. Pero esto no es nuevo, hace una década los problemas eran (principalmente) por el acaparamiento de materias primas por ciertos países, así que ya tocaba la revancha del transporte.
Por si fuera poco, no todos los involucrados pueden ayudar:
- Los datos del INEGI nos muestran una proporción de esta realidad, las políticas públicas se han vuelto parasitarias, no disruptivas y mucho menos proactivas.
- Las universidades están enfocadas en mantener sus indicadores de egreso, lograr liquidez mediante la matrícula y certificarse en materia de educación, no de competitividad o de empleabilidad.
- Los empresarios se ven obligados a lograr una eterna búsqueda de la eficiencia en costos, que en gran medida (y por viejas prácticas sumamente arraigadas) se orienta a los recursos humanos.
Así que, coincido contigo el futuro pinta horrible, pero bueno, estamos aquí y algo debemos hacer.
No te desanimes, hay empresas que no saben (aún) que te necesitan.
Dentro de todo este escenario deprimente y desolador hay (como ya refería) viejas y malas prácticas que pueden ser el centro de atención, la amenaza a combatir de tu estrategia, el área de oportunidad que tus proyectos puedan atender.
Y es que en nuestro mercado laboral uno de los métodos tradicionales es tocar las puertas a través de las áreas de reclutamiento y selección, hacer que te conozcan a través de un CV y esperar a que alguna de las personas de estas áreas considere que puedes encajar en alguno de los puestos ofrecidos o vacantes... Sí, con sólo leer unas hojas. Hilarante.
No trataremos otro de los métodos tradicionales que es el de "la recomendación", son claras sus enormes ventajas.
Pero retomando el punto: aunque el comercio, la logística y los negocios internacionales no son nuevos en México, sí lo son para muchas organizaciones que no necesariamente conocen las implicaciones de una operación internacional y que en gran parte son de las categorías MiPyMe; así es, las grandes y las transnacionales también enfrentan problemas de adaptación y diseño de funciones.
Seguramente has leído vacantes que confunden funciones de compras, de planeación, de transporte, de comercio exterior, de aduanas y hasta de negociación, asumiendo que son lo mismo o subestimando su importancia. Hay vacantes que siguen incluyendo el conocimiento de INCOTERMS® como un asunto plenamente de transporte; otras siguen enfocando habilidades de negociación a sólo la variable de precio, y otras siguen considerando el trato con agencias aduanales como algo gubernamental y no de proveeduría.
Y aquí es donde aparece una de esas áreas de oportunidad: el diseño de puestos y funciones. En las organizaciones existe (o al menos eso queremos pensar) un proceso denominado diseño de puesto, en el que se especifican las funciones, responsabilidades, valores, objetivos, actividades y entregables del mismo dentro del organigrama. Que el proceso exista no asegura que se conozcan a detalle ni con precisión las funciones, las exigencias y los entregables de un puesto, mucho menos cuando la función es desconocida o nueva para la empresa.
Así, cuando te topas con una vacante para el puesto de Coordinador de Comercio Exterior de una empresa de menos de 8 años de antigüedad, que tiene sus primeros acercamientos con la exportación y que se ubica en una zona semiurbana, seguramente notarás que se incluyen funciones contables y de compras, mas no se incluyen otras esenciales y especializadas como el conocimiento de plataformas gubernamentales (Secretarías de Economía y de Hacienda) o el conocimiento de programas de fomento.
Evidentemente no es problema de la empresa, por eso me atrevo a escribir que son empresas que no saben (aún) que te necesitan y que diseñaron el puesto con lo que pudieron.
Entonces, tienes que publicitarte y promocionarte.
Nuevamente, dentro de todo este escenario rudo y áspero hay más prácticas que pueden convertirse en el área de oportunidad que tu proyecto busque atender.
Y es que las deficiencias de las políticas públicas -concretamente la económica y la comercial- generan un efecto bien conocido: obligan a las cabezas de la iniciativa privada (IP) a tomar acción, formar alianzas y reactivar el ciclo económico. Sí, cuando se trata de recaudar, nuestro gobierno asume el rol de "ente activo" de la economía; cuando se trata de propiciar condiciones, asume entonces el rol de "ente regulador". En fin, también hilarante.
Aquí es cuando aparece nuestra segunda área de oportunidad: la formación y consolidación de relaciones públicas estratégicas, es decir, contactar a los entes económicos que permitan operar y materializar -en condiciones adecuadas- las proyecciones y objetivos de dichas cabezas.
Muchos de los esfuerzos de los organismos empresariales, de las cámaras, consejos y otras asociaciones que reúnen a los ejecutivos y directivos de empresas según su sector, su alcance o su región, se ven mermados por la falta de socios estratégicos, por lo costoso que es el desarrollo de proveedores y por la (aún existente) falta de especialización. Si además agregamos la incesante competitividad de los mercados internacionales, los riesgos parecen mayores que los posibles aciertos.
Afortunadamente, se ha incrementado la conciencia y la aceptación de lo importante que es crear alianzas no sólo a nivel productores, sino con prestadores de servicios como el transporte, el almacenaje, el software especializado, los seguros y la consultoría, entre otros. En resumen, encontrar organizaciones empresariales en alguno o varios de estos rubros ya no es tan complicado como en décadas anteriores. Aunque eso sí, no soy precisamente de los que compra tan fácilmente la idea de que México está apto para el Nearshoring. Ya haremos otra entrada al respecto.
En palabras menos 'rebuscadas', lo que necesitan muchos de estos tomadores de decisiones son proveedores que puedan ayudarles a trasladar y disminuir sus costos. Claro, implica una absorción del costo, pero recuerda que todo tiene un precio (y si te enseñaron -y aprendiste- adecuadamente matemáticas financieras, contabilidad de costos y los Incoterms®, sabes a qué me refiero).
Entonces, para logar el estatus de proveedor hay que iniciar el negocio, hacerlo crecer, mejorar su estructura, consolidar sus procesos, afinar sus entregables y atender las necesidades de nuestros clientes, para que más allá de etiquetarnos como sus proveedores, se proyecte una relación de sociedad estratégica. Se lee divino este párrafo, pero ejecutarlo puede ser una inquisición. En este punto, sirve traer al texto un concepto que "cuadra" perfectamente: emprendimiento.
Como era de esperarse, no ahondaré en el emprendimiento, más del 80% de los lectores ya han sido bombardeados con videos, artículos y hasta discursos emotivos al respecto. Así que lo haremos directo y puntual.
Muchos emprendimientos nacen desde la fórmula tradicional de "empujar" la oferta, es decir, partir desde TU idea, TU producto y sus atributos y TU mezcla de mercadotecnia, sin embargo, pocas veces la etapa del estudio de mercado permite acceder a datos de tal precisión y magnitud que nos revelen la necesidad, el deseo y el requerimiento del cliente.
De lo contrario, no existirían las incubadoras.
Por ende, toda la estrategia y el presupuesto se agotan tratando de alcanzar a un cliente que se conoce de manera -digamos- superficial. Pero si cambiamos la fórmula a desarrollar el emprendimiento a partir de las necesidades expresas y concretas de un consejo, una cámara, una asociación o cualquier otra organización empresarial, se estaría partiendo de atender directamente las brechas que se identifican en su actividad/rubro, en su sector o en su región; un emprendimiento con esa característica permitiría a los tomadores de decisiones aglomerados en estas organizaciones una integración más eficiente de actividades, recursos y actividades generadoras de valor y con ello una mayor probabilidad de participar en tareas específicas. Imagina un esquema como el del tanque de los tiburones pero a nivel rubro, sector o región y con tareas específicas, no al azar ni a la inventiva.
Este emprendimiento debe surgir desde los propios requerimientos de una relación estratégica, con miras a atender a clientes con características, intereses y objetivos en común, que ya conocen y lideran su sector o su industria y que buscan en un presupuesto un alivio a sus costos y una distribución de sus riesgos. Más que TU idea de negocio, representaría LA idea de negocio adecuada a las necesidades de estos directivos que tienen conocimiento, experiencia y capital, que posiblemente buscan algo en concreto: un modelo de negocio confiable, rentable y complementario a los que ya lideran.
Por lo ya expuesto, emprender con el objetivo de establecer relaciones públicas estratégicas con organizaciones empresariales puede representar un método adicional y más preciso para publicitarte y promocionarte entre los tomadores de decisiones de esas empresas (que no saben -aún- que te necesitan), y no precisamente bajo el enfoque de alguien que se preparó para ocupar un puesto en su organización, sino con la visión de ser un creador y operador de modelos de negocio basados en sus requerimientos.
Emprende, pero puedes hacerlo consciente de los requerimientos de una organización empresarial; existe una diferencia entre luchar por un lugar en el mercado sujeto a la preferencia del cliente y encontrar un lugar en el mercado con el visto bueno de quien(es) lo conduce(n).
Seguro que hay un lugar para ti.
Así que, revisa nuevamente tu estrategia en caso de encontrarte en transición, revisa cuál es el método por el que proyectas colocarte en el mercado laboral, mediante postulaciones o por emprendimiento. Y si optas por incluir el segundo, analiza si tu plan compite con un grupo de empresas o se integra a uno. Asegúrate de que tu plan de negocios llegue al tomador de decisiones adecuado, siempre y cuando demuestre contar con la capacidad operativa para absorber los costos que un buen cliente busca tercerizar (sí, hacia el emprendimiento que se pueda convertir en un proveedor).
Si exploras otras áreas de oportunidad, verás que es muy seguro que hay un lugar para ti, la cuestión es si lo vas a esperar o lo vas a crear.
Referencias
Maldonado, A. (2021). Diagnóstico de la situación económica y financiera de una empresa del sector servicios en México. En Memorias de investigación FCA UNAM 2021 (pp. 74-88). Facultad de Contaduría y Administración, UNAM. https://investigacion.fca.unam.mx/docs/memorias/2021/7.02.pdf
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