Andamos en modo geopolítico...
"Casi no hay un sólo
aspecto del transporte, o modalidad de transporte, que no tenga un conjunto de
conexiones históricas judías. Los principales aspectos que se examinan son los
de la empresa (invención, diseño o inversión), la administración, las carreras
y el consumo." (Jolles, 2004)
Dicen (quienes saben) que la migración de judíos a nuestro continente
comenzó desde el momento mismo de la llegada de Colón. Es también un hecho que,
cuando menos, se reconoce a tres presidentes mexicanos con raíces/orígenes
judíos:
- Ex-presidente, Fco. Plutarco Elías Calles
- Ex-presidente, Carlos Salinas de Gortari
- Presidente electa, Claudia Sheinbaum Pardo
A raíz de que la futura presidente de México, Claudia Sheinbaum, muy poco ha expresado sobre sus raíces e ideales, es inevitable pensar en qué condiciones se proyectan para el gremio #logístico, si se tratará de tiempos de crecimiento y desarrollo.
1. Se habla de la incertidumbre para los inversionistas extranjeros, pero ¿Qué hay de aquellos inversionistas mexicanos -descendientes de extranjeros- con acceso a capitales? ¿Comparten esa misma incertidumbre?
2. Sabemos, quienes estamos inmersos en la logística, que las políticas públicas poco han favorecido al crecimiento de las empresas y a la competitividad de esta industria; a tal nivel que es más fácil que aparezcan numerosas empresas de servicios de seguridad, que una acción eficaz gubernamental que garantice la seguridad en las carreteras; que es más factible un decreto en el que un aeropuerto y una aduana sean operadas por una empresa paraestatal con participación de la SEDENA, que la formación de alianzas empresariales y procesos de licitación más transparentes, así que: ¿Existirá un cambio en dicha política para promover la competitividad? ¿Se mantendrán las mismas circunstancias para ciertos grupos empresariales?
3. Nos consta que emprender y mantener a las PYME en el mercado es una labor titánica, que las cargas fiscales son un mar en plena tormenta para unos y un canal navegable para otros; que las estrategias y facultades de la SHCP son cada vez más polarizadoras del perfil del contribuyente o del evasor. Le consta al consultor especialista y al nuevo forwarder; le representa retos a la Agencia Aduanal y a la transnacional importadora de insumos industriales, y castiga al transportista que implementa tecnologías para emitir sus complementos de carta porte. Entonces, ¿Existirán mayores libertades para las empresas mexicanas en el suministro global? ¿Estarán sujetas a una centralización disfrazada bajo la máscara del compliance? ¿O se tratará completamente de un resurgimiento del Maximato?
Encontrar respuestas a estas preguntas en el plan presidencial ayudaría mucho a la comunidad logística. Tener foro, escucha y participación en las políticas, estrategias y acciones traería grandes ideas de innovación al sector logístico y todas sus ramas. Atender las necesidades de infraestructura logística y de seguridad en la cadena de suministro sería una muy buena manera de lograr transformación y bienestar.
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